miércoles, 25 de noviembre de 2009

Sacrificio del Cauca y peligro de genocidio indígena


Los indígenas, cansados de los asesinatos y agresiones de los grupos armados ilegales y del propio Estado, acentuaron su posición de autonomía e independencia y en una resolución aprobada a mediados del año 2000 en el cabildo de Jambaló...

Con la muerte de nueve militares a manos de las Farc en Corinto y el envío de 2.500 soldados al Cauca, la creación del Comando Conjunto de Occidente y el traslado de la sede de la III División del Ejército a Popayán, la confrontación armada en el departamento llega a su punto más alto. Podemos estar a las puertas de una gran tragedia.

Esta afirmación es muy triste y puede sonar a exageración, pero los acontecimientos de los últimos años nos dicen que la situación del Cauca puede desembocar en la muerte de centenares de indígenas, campesinos y pobladores urbanos atrapados en medio de una infernal balacera entre la Fuerza Pública, los guerrilleros y los paramilitares.

Las posiciones de todas las fuerzas se han radicalizado. Los indígenas, cansados de los asesinatos y agresiones de los grupos armados ilegales y del propio Estado, acentuaron su posición de autonomía e independencia y en una resolución aprobada a mediados del año 2000 en el cabildo de Jambaló y acogida luego por el Consejo Regional Indígena del Cauca (Cric) se comprometieron a defender, entre otros, estos postulados: "Continuar ejerciendo el derecho a la autonomía territorial de acuerdo con los principios históricos, constitucionales, derechos internacionales y normas en relación con la madre naturaleza. No permitir que los jóvenes indígenas ingresen a los grupos armados, so pena de perder sus derechos como indígenas. Exigir respeto hacia los caciques y mártires indígenas y reclamar que ningún grupo armado use sus nombres. Ejercer el control territorial a través de las autoridades indígenas, de acuerdo con las leyes de la naturaleza y las normas de la comunidad."

Amparadas en estas ideas, las comunidades perfeccionaron y fortalecieron la Guardia Indígena como mecanismo de protección y símbolo de autoridad propia y echaron a andar las mingas o protestas masivas de carácter pacífico.

La primera tuvo ocasión en el 2004 y la más grande y desafiante en octubre del 2008. En estas acciones es visible el reclamo doloroso por los asesinatos y agresiones de las guerrillas y paramilitares, pero también la distancia del Estado y la exigencia de respeto, tierras y derechos a los terratenientes y a las instituciones públicas.

Los grupos armados ilegales han tomado como trinchera al Cauca. Se habla de cerca de 5.500 personas repartidas en 14 estructuras. Acosadas por la ofensiva de las Fuerzas Militares a lo largo de la Cordillera Oriental, las Farc decidieron concentrar fuerzas e intensificar acciones en lugares claves de la Cordillera Central, y el norte del Cauca es uno de ellos.

También en el sur del Cauca y en otros lugares del departamento ejercen una gran influencia el Eln o los nuevos grupos paramilitares que llevan el nombre de 'Rastrojos' y 'Águilas Negras'.

El Gobierno ha respondido a la autonomía indígena, a las protestas sociales y a la creciente presencia de grupos ilegales en el Cauca de un modo errático. En ocasiones ha acusado a los indígenas de complicidad con las guerrillas y, en ese ambiente, las Fuerzas Militares han agredido a las comunidades de manera atroz, como ocurrió en el asesinato de Edwin Legarda, esposo de la líder Aída Quilcué, el 16 de diciembre del 2008.

También el Gobierno tuvo la osadía de impulsar la Organización de Pueblos Indígenas del Cauca -Opic- para generar una fuerza de apoyo a las políticas del presidente Uribe y disidente de la organización histórica de los indígenas, lo cual ha radicalizado aún más la posición de las comunidades dirigidas por el Cric.

El ambiente está en su máxima tensión. A lo largo del año se han presentado 32 muertos de la Fuerza Pública, los cultivos de hoja de coca han sobrepasado las 5.000 hectáreas, y la decisión de militarizar la región augura que la situación irá de mal en peor.
lvalencia@nuevoarcoiris.org.co

0 comentarios: