El Tiempo (Bogota) / 19/12/2008
El cuerpo de Edwin Legarda estuvo en Popayán y luego fue trasladado a territorio indígena. Ayer, fue sepultado en una apartada vereda.
El hallazgo de los despojos mortales de los Sánchez Serna fue hecho a cuatro kilómetros de donde vivían, a orillas del río Piendamó.
En Itaibe (Tierradentro) fue sepultado el indígena Edwin Legarda, muerto en una vía del Cauca. Autoridades indígenas, comunidades del oriente del Cauca y delegados de organismos de Derechos Humanos, dieron el jeves el último adiós al indígena muerto en hechos que son materia de investigación.
Fue en Itaibe, en el municipio de Tierradentro, donde vivía con su esposa Aída Quilcué, máxima líder del Consejo Regional Indígena, donde se realizó el multitudinario sepelio.
El mismo se produjo luego de ser trasladado desde Santa Leticia, lugar de residencia de sus padres, donde fue velado toda la noche.
Durante la ceremonia religiosa las autoridades indígenas confirmaron su decisión de seguir paso a paso la investigación que se iniciará por parte de la Fiscalía en busca de aclarar los hechos ocurridos a las 4:20 de madrugada en la vereda San Pedro de Totoró.
Ese día Legarda, en compañía de personal de salud, se desplazaba hacia Popayán, donde esperaba encontrarse con la lideresa indígena que acababan de regresar de una reunión de Derechos Humanos una Suiza.
De acuerdo con algunas autoridades indígenas, se espera que en una semana se defina la situación jurídica de los 32 soldados y tres suboficiales que se encontraban en el campamento militar de donde provinieron los disparos que causaron las heridas mortales a Legarda.
Aunque el Fiscal Mario Iguarán en una reunión con los aborígenes aclaró que será la justicia ordinaria la encargada de la investigación, las autoridades indígenas del Cauca señalaron que estarán atentos al proceso de manera que el caso no quede en la impunidad.
Por su parte en el hallazgo de los despojos mortales de los Sánchez Serna fue hecho a cuatro kilómetros de donde vivían, a orillas del río Piendamó.
La última vez que vieron a Aminta Serna, de 40 años, fue el pasado 26 de noviembre. Estaba en la institución educativa donde se encargaba de preparar los alimentos. Ella vivía junto a su esposo Florentino Sánchez, de 55 años, y a su hija Carol Jimena de 12, en la vereda Paramillo, en Santander de Quilichao.
Como el 27 de noviembre Serna no se apareció por el colegio, quienes la conocían pensaron que se había ido de la zona en busca de otro trabajo, según contaron las autoridades indígenas del resguardo El Tigre.
Pero, al ver que tampoco aparecía por los lugares cercanos, hace ocho días, la junta comunal donde vivía reportó su desaparición ante las autoridades indígenas.
El martes pasado se conformó un bloque de búsqueda con la Guardia Indígena y ayer hallaron los cuerpos.
Tenían señales de tortura, estaban maniatados y presentaban unas señales marcadas en el cuello. Al parecer, fueron ahorcados.

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